Comentario del P. José Alberto Escobar Marín, OSA, Diócesis de Ciego de Ávila. Comentario del evangelio del 2 de octubre de 2022, domingo XXVII del Tiempo Ordinario

Esta es la petición de los apóstoles de Jesús, es una petición de ayuda para poder lograr lo que por ellos mismos no pueden. El maestro les habla de un amor sin límites, perdonar siempre, amar a los enemigos, una vida sin descanso haciendo el bien, devolver bien ante el mal. Ellos no tienen suficientes fuerzas, son débiles y necesitan más ayuda de Él, de Dios. Auméntanos la fe.

Jesús ahonda en lo que es la fe en toda la Biblia: no es una cosa, no es una doctrina, no se trata de tener más cantidad. El hombre y la mujer que conocen a Dios y a pesar de vivir rodeados de maldad e injusticia, son fieles a Dios, vivirán. Dios no defrauda. La fe es esa radical confianza en Dios.

Jesús anima a sus discípulos, a todos nosotros, a buscar una genuina relación de confianza en Dios. Se trata de descubrir el poder de Dios en lo pequeño y sorprendernos de lo que Él es capaz. La imagen imposible de un árbol plantado en el mar es una invitación a no poner límites a los designios de Dios.

La segunda parte del evangelio es el ejemplo del siervo que vive para servir y no espera nada a cambio. Jesús nos descubre que la fe está marcada por la gratuidad. Dios mismo, su amor a nosotros, su entrega es un puro don. No merecemos tanto, es un regalo que se nos da por adelantado. La fe no tiene nada que ver con interés, ventajas, exigencias, beneficios ante dios. Una relación con Dios planteada desde “te doy para que me concedas” o “cumplo mi promesa porque me lo concediste” es absurdo y nada tiene que ver con Dios.

Creer es conocer que somos amados por dios y vivir en agradecimiento, en coherencia a ese amor a Él. Y como Él nos enseña a los hermanos.

En la enseñanza de Jesús acerca de lo que es vivir en Dios está implícita la certeza de que la fe es vivir poniéndola en práctica, sirviendo, dándonos a Él. Pareciera decirnos que al igual que a ama se aprende ejercitando el amor a creer se aprende ejercitando lo que se cree. Creer es vivir como Cristo, sirviendo a la causa del Reino de Dios.

Tener fe se puede decir que es vivir un gran amor, una gran pasión, la de sabernos amados por dios. Tener fe es la pasión de su Reino.

Bendición: Te pedimos Dios nos concedas ser conscientes de tu amor y que nos bendigas con la alegría y la luz de tu presencia. El Señor esté con ustedes y que la bendición de Dios todo poderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre. Amén.

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