Una Luz en la Oscuridad: “Una Radio Católica Cubana”

Colaboración de cada viernes para RCJ-Radio, desde la redacción de Vida Cristiana

Por Julio Pernús*

Para muchos fue la noticia más alegre de la semana, ocupó titulares en diversos medios y enarboló una bandera de esperanza, en pos del sueño del desarrollo palpable de un sistema comunicativo católico en nuestro país. Por primera vez y vía online, los católicos cubanos contamos con una emisora RCJ-Radio el Sonido de la Esperanza que transmite de forma continuada. La noticia puede tener muchas lecturas, desde los más optimistas como yo, hasta aquellos que solo la ven como una producción para personas que viven fuera del país.

Ahora la interrogantes es, ¿cómo desde la Iglesia podemos potenciar este sueño que ya empezamos a disfrutar? Como graduado de comunicación social con más de cinco años de experiencia comunicativa en el mundo católico, les puedo asegurar que la tecnología busca crear su propia demanda, es decir, esta iniciativa que tiene nombres concretos como artífices, surge debido a que ya estaba creada la necesidad dentro del mundo eclesial cubano a dar ese paso. Había una historia radial en varias diócesis que son dignas de aplaudir, pero siendo sinceros, no lograban sistematizar una plataforma continua de alcance nacional, con todas las limitaciones que pueda tener RCJ-Radio, ella lo ha conseguido gracias al esfuerzo de muchas manos.


Todos los medios tienen la capacidad de convertirse en vehículos activos de una narrativa que responde a los intereses de sus preceptores. En medio de la algarabía por la noticia de una radio católica cubana, la pregunta del millón es, para mí, su continuidad, ¿cómo la garantizamos? Por solo citar un ejemplo, no podemos detener el ritmo de producción de los programas diocesanos, pase lo que pase con ellos en el entramado oficial, los responsables de la pastoral comunicativa deben mantener las grabaciones, que mínimo podrán ser reproducidas en RCJ-Radio, pues lamentaríamos mucho que dentro de dos domingos, la diócesis de Holguín, por ejemplo, no sacara su programa que ya va creando una pequeña comunidad de escuchas en las plataformas virtuales donde se aloja.

Hannah Arendt escribió que: “sólo cuando un instrumento que usamos cotidianamente se descompone lo percibimos y, para repararlo, nos ocupamos de él, de cómo está hecho, de su forma nueva y estructura”. Como hasta ahora esta emisora católica ha funcionado bien, pocos se preocupan de su funcionamiento; pero, como Iglesia que sueña cada día mejor amar, servir y comunicar, se hace imperioso institucionalizar esta radio. Por institucionalizar me refiero a darle todo el valor comunicativo tanto intra como extra que podamos, pues el funcionamiento correcto del espacio hoy celebrado debe ser un ejercicio más de resistencia que de fuerza.

Esta reflexión es también un llamado a todos los comunicadores católicos del país para pensar juntos cómo podemos apoyar RCJ-Radio. Yo dejo una idea en el papel y me voy despacito, ¿qué tal hacer una campaña comunicativa, para que en cada Iglesia en Cuba, se conozca de qué hablamos cuando decimos: tenemos una Radio Católica Cubana?

Invitación a la Colaboración desde la Dirección General de la Red Católica Juvenil Cubana, publicada con fecha de 19 de abril de 2020. Voz: Rubén de la Trinidad, CM.

* Redactor de la Publicación Vida Cristiana

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